Nota Diario "La Nación",

domingo 13/01/08

 

A boca de jarro: Marcela Pietrokovsky

"En situaciones difíciles el canto me tranquiliza"

"En realidad, el título del libro es ¡Quien canta sus males espanta! , confiesa divertida la profesora Marcela Pietrokovsky, que acaba de publicar Terapia a través del canto, un camino de crecimiento personal .

Recuerda que hace muchos años estaba en Villa Gesell y una noche, para volver hizo dedo , pero la dejaron en la ruta, a dos kilómetros del paraje donde acampaba con unos amigos. "Debía caminar a solas, en medio de la oscuridad, con mi pánico y mi soledad a cuestas. Empecé a andar con cierta taquicardia y algo de temblor en las rodillas. En un momento comencé a canturrear una canción infantil y al rato mi paso se hizo más seguro. Mi confianza aumentó y el miedo empezó a disminuir. No sé si canté la misma canción durante los dos kilómetros, sólo recuerdo que canté y canté hasta que entré en el campamento sana y salva."

"Y siempre fue así. En situaciones difíciles el canto me tranquiliza. Sin ir más lejos, cuando estoy sentada en el sillón del dentista y el odontólogo comienza a distribuir sus inquietantes herramientas, preparando uno de esos tratamientos que me producen mucho temor, sorpresivamente me pongo a cantar. El dentista no entiende nada, pero yo sí. Es mi sistema para ahuyentar el miedo, serenarme y vivir la cura con cierta tranquilidad."


La relación de la profesora Pietrokovsky con el canto comienza a los 4 años, en el Collegium Musicum. "Estaba en Libertad y Libertador, y allí aprendí flauta, expresión corporal, canto y a comprender ese milagro que es la música." Como cantante integró durante 16 años el conjunto Música Ficta, pero además de la música medieval y renacentista cantó jazz e hizo comedia musical. Actuó en el Teatro Colón, el Cervantes y el General San Martín. "Por otra parte, soy profesora de canto y como docente no sólo enseño a cantar, sino también a enseñar. Enseño a los que enseñan. Dicto cursos para docentes."

-¿En qué consiste su terapia del canto?

-En realidad no es una terapia en el sentido corriente. Es el resultado de mis observaciones como profesora en mis alumnos, pero fundamentalmente en mí misma. Descubrí cómo el canto producía efectos que ayudaban a superar dificultades: carencias, conflictos, temor a expresarse, miedo a cantar en público, desconcentración, desorden en la vida diaria, etcétera. En mis cursos recreo las etapas de mi búsqueda para comprender ese extraño milagro que es poder cantar.

-Háblenos de su experiencia.

-Descubrí que el canto despertaba en mí un elemento que se repetía constantemente, casi a la manera de un estribillo, que era el protagonista y, al mismo tiempo, el guía en esta aventura: la emoción. Emoción al sentir la vibración de la voz cantada; emoción por las letras poéticas de las canciones; emoción a través de los personajes que habitan esas historias y con los que tantas veces me identifico. Comprendí que, de alguna manera, todo lo que emociona cura. Mis cursos repiten estas etapas. En los cursos y talleres trabajamos para que la emoción pueda expresarse, salir a la luz, presentarse ante los demás sin miedo al qué dirán. Por eso el título del libro es Terapia a través del canto . Pero hubo otros encuentros importantes...

-¿Cuáles?

-Cayó en mis manos La música en la mente , una obra de la investigadora Eloise Ristat (1925-1985), y al ver su manera de trabajar para ayudar a sus alumnos a superar dificultades con decisión, ternura y humor, me dije: ¡Yo quiero ser así! El otro encuentro importante fue cuando fui alumna de Renata Parussel, una musicóloga y musicoterapeuta argentina que reside en Würzburg, Alemania. Tenía las mismas características que Eloise Ristat, sólo que la tenía frente a mí y podía conversar, escucharla, mirarla actuar, llevarle mis inquietudes. Decía que el canto era alegría y no pesar, y lo describía a sus discípulos como "el maravilloso camino de hacer música con tu cuerpo". Renata es un ser extraordinario y es la presentadora de mi libro.

-¿Hay algo que la emocione particularmente?

-Los progresos de mis alumnos. Pero hay algo que cuando lo percibo vibra en lo más recóndito de mi ser: me encantan los sonidos del silencio.

-¿Los sonidos del silencio?

-Imagínese que va caminando por un bosque en medio de un profundo silencio. Se sienta y de pronto esa quietud es quebrada por la caída de una hoja, el aleteo de un pájaro, el viento entre las ramas, una gota de agua. Suenan muy suaves y espaciados, y en el silencio tienen una poesía y una fuerza que libera sentimientos desconocidos. Nos reencontramos con partes de nosotros que creíamos olvidadas o perdidas.

Luis Aubele


"No hay maestros perfectos"

"Es sabido que uno tiende a pelearse con los aspectos del otro que son espejo de aquello que a uno no le gusta de sí mismo -dice Pietrokovsky-, y así como los alumnos traen esas viejas voces interiores que les pueden complicar el avance en su proceso de aprendizaje, del mismo modo el docente puede tener sus propios fantasmas. ¿Por qué no poder disfrutar del mismo privilegio, si finalmente todos somos seres humanos? Es bueno intentar reconocer y comprender esos aspectos nuestros. Hacerlo nos conducirá a un mejor vínculo con nosotros mismos, que no es poca cosa, y a una mejor comprensión de nuestros alumnos."

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