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Nota Revista “Kiné”,
oct./dic. 2004
Este es un libro sobre el canto como camino de crecimiento
personal. Y justamente allí reside su riqueza: lo importante no
es que quien canta llegue a ser famoso, si bien muchos alumnos de la autora
lo han sido, importa que quien canta, sus males espanta. Marcela Pietrokovsky,
como cantante ha recorrido desde la música medieval y renacentista,
hasta el jazz, el lírico y la comedia musical. Durante 16 años
ha sido integrante de Música Ficta, y es pedagoga de la música.
Su método de trabajo procura efectos terapéuticos: por ejemplo
el canto como liberador de “personajes” que nos habitan, a
veces sin que lo sepamos. Dice la autora: “… en los momentos
de profunda tristeza, lo que me dio coraje para seguir adelante fue cantar,
cantar hasta transformar las lágrimas en sonrisa”. Y también:
“… Cada vez que atravieso una situación difícil,
si canto me tranquilizo”. Algo de eso sucede con este libro; su
lectura es un masaje, un rodillito para el alma. Resulta encantador.
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